Cuando encuentras una persona que comparte una pasión contigo y comparte la manera de vivirla no puedes hacer otra cosa que no sea unificar fuerzas y trabajar en tándem, porque de esta manera lo que creamos juntos es aún mejor y muy enriquecedor. Así nació 40+2.

Dos apasionadas de la maternidad, enganchadas a la oxitocina que se respira en los paritorios y deseando evocar todos esos sentimientos que nosotras mismas vivimos y que no podemos (ni queremos) olvidar. Queremos explicar historias reales de nacimientos, todo lo que se vive en cada uno de ellos y que queremos que la familia pueda recordar siempre y compartir con sus hijos dentro de unos años. Para que vean con sus propios ojos con cuánto amor los recibieron en este mundo.

Y más allá de la historia personal para cada familia queremos poner nuestro granito de arena para dar visibilidad al mundo en general de que los nacimientos (sean como sean y ocurran donde ocurran) son siempre un momento trascendental, increíble, emocionante y lleno de belleza. Y más allá de desear que todo vaya bien y que sea “una horita corta” nosotras pensamos que lo mejor que le podemos desear a una madre es que su parto sea humano y respetado, que las personas que estén a su lado acompañándola y atendiéndola lo hagan facilitándole toda la información que necesite para tomar cada decisión y que éstas sean respetadas. Queremos que el mundo vea que las mujeres son fuertes y poderosas, más aún si tienen el apoyo necesario en un momento como este.

Y ahora os presentamos la historia de Bruno. Es uno de esos partos con los que soñamos todas las madres primerizas, rápido y tranquilo. La expresión de su madre lo dice todo, que no podía ni creerse que estaba viendo nacer a su hijo en ese mismo momento. Porque cada nacimiento es sorprendente, cada nacimiento es único.